EHRLICHIOSIS y ANAPLASMOSIS CANINA

 

La ehrlichiosis y la anaplasmosis canina son prácticamente una misma enfermedad transmitida por la picadura de una garrapata. Se trata de microorganismos muy similares, que según la variedad infectan a las células de defensa (leucocitos) o a las plaquetas y se destruyen por todo el organismo del animal afectado, sobre todo bazo, hígado, riñones, gánglios linfáticos, articulaciones, sistema nervioso, etc. Éstos parásitos son vehiculados dentro de las garrapatas y transmitidas tras su picadura a nuestras mascotas.

Las garrapatas son capaces de transmitir la enfermedad durante los tres estadios de su vida, es decir, desde su nacimiento hasta las fases adultas. El ciclo es el siguiente: La hembra adulta repleta de sangre cae a suelo y después de un periodo de entre 3 y 83 días pone alrededor de 4000 huevos; Los huevos eclosionan entre los 8 y 67 días, saliendo las larvas, que pueden sobrevivir sin alimentarse más de 253 días; Cuando encuentran otro hospedador (gato o perro) se fijan y se alimentan durante 3 a 7 días; a continuación se desprende y muda a ninfa en 6 a 23 días, que puede sobrevivir sin alimentarse más de 183 días; Cuando encuentra otro hospedador la ninfa se alimenta durante 4 a 9 días. Una vez repleta se desprende y muda a adulto (macho o hembra) en 12 a 129 días, que puede sobrevivir sin alimentarse más de 568 días; Tras fijarse al tercer hospedador las hembras adultas se alimentan durante 6 a 50 días.

Teniendo en cuenta estos datos, se comprueba que en condiciones favorables el ciclo de vida de  la garrapata puede completarse en apenas dos meses, por lo que en zonas cálidas como la nuestra es frecuente que varias generaciones de garrapatas pueden darse en el mismo año e infectar al mismo animal. Por el contrario, cuando las condiciones climáticas empeoran, puede conducir a que algunas de sus fases sobrevivan más de un año.

No es necesaria una infestación masiva para su transmisión, y las más pequeñas ninfas es muy fácil que pasen desapercibidas. Tanto es así es que el 20% de los propietarios de animales afectados afirman no haber visto nunca garrapatas en sus perros.

La ehrlichiosis y la anaplasmosis canina presentan una sintomatología variada y muy poco específica, por lo que pueden pasar desapercibidas y su diagnostico no siempre es sencillo. Además depende de la fase de la enfermedad, virulencia de la cepa e incluso del estado inmunitario del hospedador. Puede aparecer unida a otras enfermedades como la leishmaniosis, enfermedad con la que incluso comparte síntomas.

 

FASES DE LA ENFERMEDAD:

1. Fase aguda: Dura aproximadamente 2-4 semanas. Los síntomas son muy inespecíficos:  Apetito caprichoso, apatía, pérdida de peso y, en ocasiones, incremento del tamaño de los ganglios linfáticos y del bazo. Esta fase en algunos animales se puede superar espontáneamente aún sin tratamiento.

2. Fase subclínica: En esta fase no existe ninguna sintomatología. Puede durar desde unas semanas hasta incluso años. Sólo mediante análisis se puede detectar:  Aumento de las globulinas (un tipo de proteínas de la sangre)  y  Leve trombocitopenia (disminución del no de plaquetas).

3. Fase crónica: Es la que habitualmente llega a nuestro centro. El cuadro clínico más frecuente es el de un animal con:

  • fiebre, apatía y anorexia, cuadro que es común a muchos procesos patológicos
  • aumento de tamaño de los ganglios linfáticos.
  • signos hemorrágicos: sangre en heces, en orina, por la nariz, en las conjuntivas oculares, encías sangrantes, etc.
  • problemas musculares y articulares: cojeras, caminar envarado,…
  • problemas respiratorios, alteraciones cardíacas, neurológicos (meningitis),cutáneos, oculares, etc.
  • insuficiencia renal

 

TRATAMIENTO:

Existen distintos protocolos terapéuticos con altísimas tasas de éxito. Es fundamental el diagnóstico precoz para que el tratamiento tenga éxito, ya que si la sintomatología es grave, puede haber lesiones irreversibles e incluso provocar la muerte del animal.

ES MUY IMPORTANTE NO AUTOMEDICAR, ACUDE AL VETERINARIO PORQUE SE TRATA DE UNA INFECCIÓN IMPORTANTE.

 

RECOMENDACIONES:

La prevención frente a las garrapatas debe cubrir el periodo completo de actividad de las mismas. Los perros y los gatos deben recibir una aplicación regular de productos acaricidas. La duración de la eficacia para un producto aparece en el prospecto del mismo. Se debe recordar también que la duración de la eficacia es diferente para las diferentes especies de garrapatas, lo que refuerza la importancia de la inspección visual para verificar que el tratamiento continúa siendo eficaz.

Es importante si vemos una garrapata no perder los papeles ni arrancarlo, ya que muchas veces la garrapata se rompe y se queda dentro de la piel el aparato picador (la “boca”) del parásito, provocando un nódulo inflamatorio molesto para nuestra mascota. Utilice productos recomendados por su veterinario para que mueran y se desprendan.

Si tienen necesidad de hacer una transfusión realice siempre análisis sanguíneos antes  ya que es otra de las vías de contagio.

A ser posible se deberían testar todos los animales al menos una vez al año, preferiblemente tras la época de calor (igual que con la leishmaniosis), ya que como hemos dicho antes, el diagnóstico precoz es fundamental para establecer con éxito un tratamiento.

 

Fuentes:

http://alfaveterinaria.es/     

http://sian.inia.gob.ve/

http://www.ehowenespanol.com