SACOS ANALES

Las glándulas anales son dos sacos que acumulan secreciones olorosas producidas allí mismo que le sirven a la mascota para marcar, mediante su olor, sus heces. Cuando las heces pasan por el ano una pequeña cantidad del líquido acumulado pasa mediante un conducto a mezclarse con ellas, dándoles un olor característica para cada individuo. Este marcaje facilita la comunicación e identificación entre ellos, es uno de los motivos por los cuales cuando dos perros se encuentran una de las primeras zonas que se huelen es el ano.

Estos sacos también se pueden contraer y expulsar su contenido en otras ocasiones, sobre todo en situaciones de miedo. La expulsión de todo el contenido, hace que el individuo en situación de estrés y que ha expulsado el líquido, sea poco apetecible de comer por la olor tan fuerte que desprende y hace que por lo menos se cree cierta confusión que pueda servir para escapar. El caso más evidente en nuestras mascotas son los hurones que poseen unas glándulas con un líquido de olor muy potente. Primos de los hurones tenemos las mofetas que incluso utilizan estas glándulas como sistema defensivo expulsando su contenido directamente sobre el atacante, de ahí su fama de mala olor.

Estas glándulas como vemos no están en nuestras mascotas para que el veterinario, peluquero o quien sea las exprima como si fueran algo anómalo, con lo cual, por norma general, es decir en el 99 % de las mascotas no hay que hacer nada con ellas. En el cuerpo de nuestras mascotas hay más glándulas y a nadie se le ocurre ir apretándolas cada semana.

Existe la leyenda urbana que todo perro que arrastra el culito como si fuera un pingüino es que tiene un problema en las glándulas y eso como hemos dicho no suele ser así. El púrito anal se demuestra en las mascota de esa manera y en la mayoría de los casos se debe a que:

  • hay un factor alérgico
  • ha habido un cuadro de diarreas
  • el animal come hierbas o
  • tiene parásitos

Sí que es cierto que en algunos casos estas glándulas presentan patología y casi siempre son problemas secundarios motivados por un problema de picor en esa zona o por diarreas. Este picor o diarrea hace que el conducto por el cual sale el líquido se obstruya o tapone y el líquido que debería salir empieza a acumularse dentro de la glándula provocando malestar. La solución es acabar con la causa primaria y en algunos casos desobstruir la glándula mediante una maniobra manual. Cuando el proceso primario no se controla y la acumulación de líquido se perpetúa podemos tener patologías más complicadas que pueden llegar a la infección del contenido y su posterior fistulización en la zona perineal.

En el video que os muestro se pueden ver diferentes tipos de secreciones acumuladas en la glándula , el proceso de expulsión manual y el lavado de las mismas .En muchas ocasiones este procedimiento se realiza con el animal sedado o completamente dormido ya que puede llegar a ser muy doloroso.

Es un poco impactante pero ayuda a ver los diferentes problemas. Muy pocas veces se debe realizar una cirugía de extracción de glándulas anales aunque en algunos casos está indicada como puede ser en los tumores . En el caso de los hurones muchos propietarios nos solicitan su extracción pensando que el olor de la mascota se debe a ellas , pero nada más lejos de la realidad . El olor de los hurones es debido a la multitud de glándulas sebaceas distribuidas por su cuerpo y no a la del líquido acumulado en estas glándulas.

Una limpieza normal de la zona anal , una dieta equilibrada , una desparasitación adecuada y una corrección de las causas primarias más importantes hará que si tenemos problemas con ellas se curen y que si no tenemos problemas pasen para nosotros de manera.

 

Fuente: Vidavet Veterinarios.

 


 

CÓMO VACIAR LAS GLÁNDULAS ANALES

 

Cogemos un guante o con un trozo de papel de cocina, nos ponemos a un lado del perro y levantamos su cola hacia arriba, en posición vertical. Colocamos los dedos índice y pulgar a ambos lados de su ano, pensando que el ano es un reloj colocaríamos un dedo en las 4 y otro en las 8, de forma muy sutil se deberían notar dos bultitos debajo de la piel. Cuando los tenemos localizados apretamos esos bultitos que son los sacos hacia arriba y hacia afuera, de forma que terminemos con los dedos "a las 9 y a las 3". El resultado será un líquido apestoso que caerá sobre el guante o el papel de cocina y si no te apartas sobre ti también. Apretamos hasta que no salga nada y limpiamos con una toallita o un trapo con agua hasta que quede totalmente limpio. Se da un premio y se recompensa por su buena conducta. Hay otros perros que tienen el conducto tan estrecho que es necesario  meter al menos algún dedo en el ano para facilitar el vaciado.   

Hay muchos perros a los que nos les gusta que les manipulen en esta zona, comienzan a lamerse cuando estamos apretando, se ponen gruñones o intentan escaparse. Si tu pero se resiste que te ayude alguien a tenerlo quieto y si monta mucho teatro te tocará ir al vete.

El vaciado de glándulas por norma general se realiza de forma automática en la mayoría de perros cuando hacen sus necesidades, pero si notas algún comportamiento raro como morderse mucho la base de la cola, arrastrar el culo por el suelo, un olor como a pescado podrido... significa que ese perro no vacía correctamente y necesita de nuestra ayuda.
Si lo hacemos nosotros en casa además de que nos ahorramos dinero y viaje al veterinario el perro está mucho más relajado que en la consulta y es más fácil manipularlo sin provocarle ese stress.

También existe una operación para extirpar las glándulas anales, en mi opinión sólo lo haría en casos extremos en los que el perro tiene frecuentemente los sacos llenos y con infecciones fuertes. Tras esta operación hay que seguir hidratando el ano con una crema regularmente para suplir el líquido que producían los sacos. 

 

Fuente Golden Dream.